domingo, 30 de junio de 2019

Liberales, ¡a las cosas!

"Nos acostumbramos demasiado los liberales a charlas de café sobre marcos teóricos poco relevantes para el votante promedio, al “qué diría Alberdi” y, en algunos círculos, a cómo alcanzar la visión ancap de Murray Rothbard, o al mero esnobismo de pelearse por quién es o no liberal de acuerdo al liberalómetro que emplean algunos."


Sí, los liberales hemos de retomar el papel protagónico que, allá lejos y hace tiempo, tuvimos en una Argentina diferente. Si queremos salir del ostracismo y de los confines de nuestra zona de confort será nuestro deber modificar las tendencias e inclinaciones que nos han llevado a ese desarraigo de los círculos de poder e influencia y nos han vuelto meros “liberales de café”, dedicados a despotricar contra aquellos que ostentan el poder sin formarnos como una opción política alternativa, con un programa de gobierno y dirigentes que propongan una serie de políticas concretas, pero que sobre todo se lancen a la arena y a los cuales una mayoría de liberales podamos respaldar.

En el liberalismo argentino hay una marcada inclinación idealista y no hay una visión constructivista. Lo queremos todo ahora, a cualquier precio, sin medir el contexto ni las circunstancias. Y hay pocos liberales capaces de entender la realpolitik, no como una excusa para no realizar reformas profundas y necesarias, sino para enmarcar esas reformas en un contexto y dentro de un plano de espacio y tiempo que las hagan sustentables y no desemboquen en actos fallidos en un país que, guste o no, celebra elecciones cada dos años y, por tanto, el consentimiento del Soberano es indispensable para transformar el estado argentino.

Nos acostumbramos demasiado los liberales a charlas de café sobre marcos teóricos poco relevantes para el votante promedio, al “qué diría Alberdi” y, en algunos círculos, a cómo alcanzar la visión ancap de Murray Rothbard, o al mero esnobismo de pelearse por quién es o no liberal de acuerdo al liberalómetro que emplean algunos.

Obviamente que no todos los liberales, de las varias estirpes del liberalismo, son así. Pero hay una tendencia en algunos sectores a criticar a aquellos liberales que, al menos, intentan comunicar sus ideas en los medios de comunicación, como Javier Milei, quien puede tener su estilo verborrágico, pero no se le puede negar que posee una sustancia detrás de ese estilo y, lo más importante, atrae a mucha gente al ideario liberal en economía, despertando su curiosidad por una visión alternativa a la que están acostumbrados a escuchar, aparte de que no se puede negar la hostilidad ideológica que tiende a haber en esos programas en los cuales participan Milei o Espert –aunque al primero, quien esto escribe, lo considera más efectivo que al segundo-.

La pregunta que nos debemos la mayoría de los liberales argentinos es si estamos dispuestos a hacer a un lado nuestras diferencias internas de perspectivas y prioridades y montar una fuerza política coherente y consistente que intente, como primera medida, alcanzar la influencia del último verdadero partido liberal con enfoque nacional: la Ucede de Álvaro Alsogaray. Para ello, hay que elaborar una estrategia política y comunicacional inteligente, orientada hacia sectores del electorado que estén, en principio, dispuestos a escuchar los beneficios de reducir el tamaño del estado, recortar los impuestos, rebajar el gasto público y liberalizar la economía. Pero debemos ir más allá de eso, pues la economía no lo es todo y también han de pesar los asuntos de identidad cultural. En ese sentido, ¿a qué aspiramos? ¿A seducir a votantes con una postura pro-familia, anti-aborto y en favor de la mano dura contra los delincuentes? ¿O a electores progresistas y sofisticados típicos de los grandes centros urbanos que, en general, respaldan la legalización del aborto, pero pueden tener ciertos puntos en común con las ideas liberales? Habría que tener en cuenta que apostar a los primeros nos abriría un abánico de posibilidades, dado el descontento con las clases dirigentes actuales que prima en amplios sectores demográficos especialmente en el interior, mientras que preparar el discurso para los grandes centros urbanos sólo serviría si aspiramos a conseguir el crecimiento del liberalismo primero en ciudades, específicamente Buenos Aires, antes que en el país en general. El riesgo de esto consiste en “cerrarse” a un solo distrito, con los votos de los “ya convencidos” en vez de abrirse a un abanico de posibilidades con un mensaje que sea atractivo para votantes de todo el país.

Sea como fuere, sería una pena que los liberales siguiéramos arrastrando nuestras disputas intestinas en vez de intentar sacar el mayor provecho de un contexto social de desilusión y descontento con el estatismo que nos debería favorecer. Pero no lograremos el regreso a la primera línea del discurso político si seguimos creyendo que mediante los think tanks y diversas fundaciones liberales funcionando en el país se puede construir algo duradero y estable sin vocación política, sin líderes dispuestos a ir al barro y sin un programa de acción realizable a corto y medio plazo y sin, como se ha dicho, un sentido de respeto y aprecio por las tradiciones del pueblo argentino.

Parafraseando la célebre expresión de José Ortega y Gasset: Liberales, ¡a las cosas, a las cosas! Si nos enfocamos en las cosas y corregimos los errores que nos dejaron en nuestra posición de impotencia actual, quizás podríamos más temprano que tarde contribuir a torcer el rumbo de la historia argentina. Pero si no aprendemos las lecciones del pasado, estaremos condenados a repetirlo.

Por: Kevin R. Jones es escritor colaborador de la Fundación Libre.

Contacto

Lema:

La libertad no es una mera idea, una linda abstracción, más o menos adorable. Es el hecho más práctico y elemental de la vida humana. Es tan prosaico y necesario como el pan. La libertad es la primera necesidad del hombre, porque consiste en el uso y gobierno de las facultades físicas y morales que ha recibido de la naturaleza para satisfacer las necesidades de su vida civilizada, que es la vida natural del hombre, por excelencia. — Juan Bautista Alberdi

Dirección:

Av. Maipú 477 PB A - Vicente López, Pcia de Buenos Aires

Prensa

info@unionlibertar.com - 11 2692 4105

Teléfono:

11 2199-1479 - Móvil 11 65863119

🔎