jueves, 14 de marzo de 2019

Desarrollando políticas ambientales


Como desarrollar políticas sobre medio ambiente



La protección del ambiente es esencial para la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras. El reto radica en combinarla con un crecimiento económico continuo de manera sostenible y a largo plazo. La capacidad se funda en la creencia de que unas normas  rigurosas estimulan las oportunidades de innovación y negocio. Existe una estrecha interrelación entre lo económico, social y el ecosistema.

Unas décadas atrás, el tema no formaba parte de las principales preocupaciones. Hoy en día,  hubo un  cambio de  conciencia: la naturaleza en la cual vivimos no es un recurso inagotable;  está instalado en la cultura de las sociedades actuales y en la agenda pública de los estados. Sin embargo, la gestión   se halla  en pañales frente a los urgentes desafíos de las próximas décadas en donde no es aventurado suponer que asistiremos a un profundo cambio  pero debe ser concertado.

Tomemos como ejemplo la prevención.  La política de protección del medio  es uno de los principios aceptados por gobiernos y entidades internacionales como principio rector ; proporciona una guía sobre cómo intervenir en los sistemas de modo menos perjudicial ,como una herramienta para definir las decisiones políticas que afectan al  ambiente, atravesando diferentes disciplinas y  enfocados sobre la calidad de vida de los ciudadanos  en el presente  y el futuro. 

El Gobierno debe jerarquizar su autoridad no solamente  creando un  Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, sino que resulte competente en todos los temas  relacionados con la naturaleza.

Debería  dar: 

-Un impulso prioritario a una  normativa sobre ordenamiento ambiental territorial, hoy ausente. 

-Impulsar la urgente sanción de una Ley de Presupuestos Mínimos de Evaluación de Impacto en el entorno, que establezca  consultas  y participación ciudadana  e información pública.

-Impulsar la sanción de una ley que determine un proceso de reconversión de la industria en funcionamiento en nuestro país, incorporando  tecnologías más limpias, así como una estrategia que asegure la viabilidad económica de la transformación de este sector y criterios de producción sustentables. 

La elaboración de una política sobre este tema regional satisface importantes necesidades para  los sectores  locales. Cada comunidad regional debería hacer  desarrollo sobre su  proceso  en  la región. Exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo esa realidad, afectada hoy por su entorno económico, social, cultural. Cada región posee  una realidad  específica  sobre sus recursos naturales y potenciales, en su diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la población. Asimismo, la política obligaría a cada una a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, estableciendo plazos para sus necesarios y las responsabilidades que correspondan a cada sector público o privado, gremios, organizaciones y  las personas en general.  La realidad  de cada región  cambia día a día, por el impacto del crecimiento demográfico, problemas económicos, la introducción de nuevas tecnologías o las pautas de comportamiento de la población.

También pueden cambiar los recursos  de las autoridades y de  las personas para enfrentar los retos ambientales. Todo lo dicho obliga a considerar la política como un instrumento esencialmente dinámico que debe ser actualizado periódicamente para adecuarla a las nuevas realidades. 

Muchas veces, la falta de coordinación y de planificación de los gobiernos  derivó en una total ineficacia  política, y  significaron volver al principio. Por ejemplo, las  pocas veces que se  establecieron medidas anti contaminación de los cursos de agua, se accionó contra diversas empresas, pero no se tuvo en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos o se vierten líquidos cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que miran para otro lado. Las capacidades dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación deben ser total; si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve enseñar a los niños  a juntar papelitos, mientras se permite que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente hacer un llamado voluntario a un plan de producción limpia, -al cual acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando.

 Ciertas ciudades en la provincia de Buenos Aires, debe formular políticas activas en relación al ambiente, generando nuevas posibilidades  y  apoyando  las iniciativas privadas  del Estado;  el municipio debería modificar sus reglamentos sobre la problemática ambiental, buscando adecuarlas al panorama de nuevas posibilidades de reactivación económica  con la posibilidad  de mayor empleo que se impulsa desde el Gobierno, sin que ello apunte a deteriorar el ambiente, siguiendo los lineamientos de preservación y cuidado del entorno, como  de sus propósitos  para nuevos emprendimientos productivos. 

Es necesario: 

1) Cumplir plenamente con  el espíritu de las leyes y  normas ambientales. 
2) Participar de modo  activo en la planificación y reforma de los requerimientos del medio para asegurar su costo- racionabilidad y realización. 
3) Proteger y manejar los recursos como el suelo, agua y vida salvaje de una manera segura para el medio ambiente. 
4) Monitorear regularmente el desempeño ambiental a través de rigurosas evaluaciones.
5) Brindar soporte profesional, asesoramiento, servicios y recursos para asegurar que se logren, eficientemente, sus objetivos
6) Trabajar en cooperación con otros,
7) Comunicar y hacer cumplir esta estrategia en todos los sectores.

Sería importante lograr un Acuerdo Marco, a nivel Municipal, Provincial y Nacional. Este acuerdo  daría lugar a negociaciones para convenir  medidas por sector, según   las necesidades y  particularidades de cada región en cada caso, teniendo en cuenta el beneficio común de  preservar  la calidad del entorno. Sus términos conducirían a la seguridad ecológica colectiva en el país y a un desarrollo social más justo y equitativo.

Se sabe el poco interés que los gobiernos le  dan a este tema, especialmente a la no protección de la naturaleza, que  deja huellas significativas en el país,  en el deterioro del   clima,  con muchas personas sufriendo  las consecuencias. Poco responsable fueron, pese a existir una ley con su reglamento en el país; se observa una  ausencia de  cultura y una  ausencia de autoridad  que respete todo lo que la ley encierra en relación  a la contaminación del medio, una ausencia de política en este tema bien definido, con  sistemas de control que   muestre a los ciudadanos lo relevante de preservar el ecosistema.

Hoy  se tiene una escasa  conciencia de que el ambiente no es un recurso inagotable;  se está instalando en  paulatinamente en nuestra cultura  y en la agenda pública de los estados. Sin embargo, la gestión se halla aún en el inicio frente a los urgentes desafíos de las próximas décadas en las que no es aventurado suponer que asistiremos a un profundo cambio ambiental.
La política ambiental es  un conjunto armónico e interrelacionado de objetivos que se orientan al mejoramiento del ambiente y al manejo adecuado de los recursos naturales. A estos objetivos  deben incorporar  acciones específicas destinadas al cumplimiento de los mismos, con el respaldo de normas y procedimientos que permitan lograr su funcionalidad; implica un desafío, y un compromiso, pues no se debe separar lo ambiental de lo social. q los aspectos sociales están ligados al ambiente y viceversa,  buscando que las personas sean un  aporte  a fin de conseguir los objetivos propuestos,   incorporando  cambios de actitud en prácticas diarias de trabajo, pues también se busca que el ciudadano lleve estas nuevas prácticas a sus hogares, los aplique, y así generar ambientes más saludables, llenos de vida, elaborados a conciencia, y sobre todo pensando en el legado que estamos dejando a las futuras generaciones. Los conceptos de gobernabilidad son fundamentales para la construcción de una política ambiental sustentable.

Una de las herramientas con las que se cuenta para implementar un cambio en este tema es la gestión  que en términos locales requiere de evidencia rigurosa sobre el estado del ambiente para orientar la toma de decisiones, tanto de los actores públicos como privados. La formulación de políticas ambientales a escala local debe sustentarse en la generación de información verificable para lograr que las inversiones y acciones de las instituciones públicas, en este caso los gobiernos locales, se orienten hacia resultados y logren impacto.

El tema ambiental no puede ser una cuestión exclusiva de los ecologistas.Desde un principio estos movimientos fueron muy bien manejados, tanto en lo que hace pública como su capacidad para obtener financiamiento. Los ambientalistas comenzaron a actuar en tres tipos de organizaciones diferentes:
  • Los que abogaban por un ecologismo "profundo" por lo general despreciaron toda forma organizativa institucional y prefirieron las pequeñas organizaciones locales, muchas veces formadas a partir de estudiantes universitarios. Estas organizaciones a veces optaban por retirarse a lugares aislados, donde intentaban reconstruir lo que para ellos era el modo de vida original del hombre (pequeños grupos aislados, auto sostenidos).
Transformándose en un movimiento redentor y mesiánico, casi fundamentalista, inflexible y poco apegado a recibir críticas, ni desde adentro ni desde afuera. Su discurso es generalmente utópico, sin plantear salidas concretas sino ideas generales para un mundo mejor, lo que lo aleja mucho de los sectores de la población cuyas necesidades son demasiado inmediatas para aceptar este tipo de movimientos.
Plantea algunas soluciones como la vuelta a la naturaleza. Obviamente inviable, en un mundo donde el 50% de la población es urbana. Muchas veces el ambientalismo ha pecado de cierta ingenuidad que lo transforma usualmente en un movimiento retrógrado y elitista a negarse a analizar otros aspectos de los problemas ambientales que no sean los estrictamente naturales.
  • Los otros grupos ambientalistas se institucionalizaron bajo lo que luego pasó a llamarse en todo el mundo "organizaciones no gubernamentales" (ONGs). Algunos como grupos pequeños y medianos, muy focalizados en intereses locales y específicos, donde se han hecho un importante lugar en la opinión publica, adonde aparecen como la voz popular que representa los intereses del hombre común. Si bien en su mayoría han sido grupos de personas pertenecientes a la clase media, en los últimos años ha crecido el número de organizaciones ubicadas en áreas de menores ingresos, sobre todo en los barrios urbanos más pobres, con intereses que están casi siempre ligados a las condiciones ambientales urbanas. Algunos grupos ambientalistas, por diferentes circunstancias, comenzaron a crecer y tomaron una dimensión primero nacional y luego internacional. Entre estos grupos podemos nombrar a Greenpeace, EarthFirst, Amigos de la Tierra o Conservation Internacional. Tal vez la historia de Greenpeace es un buen ejemplo:
    Un viejo barco atunero con doce idealistas a bordo, que avanza por las aguas de la costa oeste de Alaska hacia el archipiélago de las Aleutianas. Una misión desmesurada: Frenar los ensayos atómicos de los Estados Unidos en la isla de Amchitka, un paraíso de nutrias de mar y aves rapaces. Emilio Salgari, Herman Melville y Jack London parecen haber inspirado esta historia romántica. Pero fue tan real, que marcó el nacimiento del movimiento ecologista y pacifista más extendido y eficaz del mundo.
Los tripulantes eran activistas antinucleares canadienses, cuáqueros y objetores de inconciencia estadounidenses, refugiados en Canadá para no participar en la guerra de Viet-Nam. Se auto-denominaban "Comité No Hagan Olas", en alusión al maremoto que podría desencadenar una explosión atómica en una zona de gran actividad sísmica. "Queremos paz, y queremos que sea verde", afirmaba a la prensa uno de los militantes, poco antes de zarpar desde Vancouver (Canadá). Por eso rebautizaron al barco con el nombre de "Greenpeace".
El viaje fue un fracaso. Lo pasaron mareados y peleándose por asuntos menores. Y como no atendieron a ciertos requisitos burocráticos, dieron pie a que los guardacostas estadounidenses los frenaran cuando estaban por llegar a Amchitka. La prueba nuclear se hizo igual.
Pero a bordo iban dos periodistas, que transmitían por radio a sus redacciones todos los pormenores de la travesía. Las noticias frescas alimentaron aún más el enojo de los canadienses contra sus vecinos, y decenas de miles de manifestantes bloquearon durante varios días las fronteras. El Gobierno estadounidense se vio obligado a anunciar que ése sería el último ensayo atómico. Desde entonces, la isla de Amchitka es una reserva ornitológica.
La lección positiva del viaje se convirtió en una de las marcas de fábrica de la organización: La mediatización del reclamo y de la protesta. El desafío de la cascarita de nuez frente a los marines tuvo tal impacto, que grupos de Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos, sin contacto entre sí, tomaron el nombre de Greenpeace.
La segunda movilización tuvo el mismo sello quijotesco. Fue cuando David Mctaggart, un ex hombre de negocios canadiense, ofreció a los activistas neocelandeses su velero para llegar hasta el atolón de Mururoa, en el Pacífico, donde Francia había ampliado la zona marina de exclusión con miras a sus ensayos atómicos.
La desconexión y la mala relación entre los grupos se agravó a partir de 1974, cuando un sector de Greenpeace en América del Norte decidió apuntar contra la caza comercial de ballenas y la matanza de crías de focas en Terranova, Canadá.
Para los antinucleares, era un tema suave. Entretanto, Mctaggart fundó la organización en países europeos, lo que permitió en 1978 juntar a todos los grupos y crear Greenpeace Internacional.
Con la unificación también se hicieron comunes las estructuras, las investigaciones científicas y las estrategias, que no han variado mayormente desde entonces. El glosario de Greenpeace incluye términos como campaña, para designar el objetivo a lograr, y acciones directas para llamar la atención sobre un problema, en las que intervienen miembros bien entrenados y, cuando no hay riesgo físico, también voluntarios.
"Es una especie de elite, pero en la que cualquiera puede participar. No hay ningún superhombre", asegura el entrerriano MilkoSchvartzman, quien defendió a las ballenas a bordo del "RainbowWarrior" (Guerrero del Arcoiris), el buque insignia de la "flota verde". Jóvenes, creativos, audaces, entusiastas, abiertos a todas las razas y nacionalidades, resistentes e insistentes: Ése es el perfil de los militantes en todo el mundo, mujeres incluidas.

"A igualdad de condiciones se busca promover la presencia femenina -cuenta Verónica Odriozola, ligada a Greenpeace desde 1987, coordinadora de la campaña de tóxicos-. Hay mujeres tripulantes en cargos de oficial, y hasta capitanas; varias de ellas son argentinas, que se formaron en las distintas visitas de los barcos".
Los Guerreros del Arcoiris se enorgullecen de haber tenido parte en muchos logros: La moratoria en la casa comercial de ballenas y en la explotación minera en la Antártida; la paralización de las pruebas nucleares; el cese del vertido de residuos radioactivos al mar; la interdicción de fabricar y comerciar minas antipersonales. La lista es mucho más extensa, e incluye tanto la instauración de tecnologías limpias y explotaciones sustentables, como la presencia de Greenpeace en calidad de observador en numerosos foros internacionales.
Las tareas pendientes no son menos abrumadoras, a las puertas de un mañana apocalíptico que incluye arsenales nucleares, deforestación, contaminación de todo tipo, adelgazamiento de la capa de ozono y cambio climático. Le hacen frente un millar de personas que trabajan en forma profesional en 31 países y 14 centros de campaña, decenas de miles de voluntarios y 3,5 millones de socios, gracias a cuyos aportes la entidad jamás recibe dinero de gobiernos, empresas ni partidos políticos.
  • La mística de Greenpeace alentó, contagió y enhebró a infinidad de organizaciones no gubernamentales en todo el mundo. No sólo pacifistas y ambientalistas: Activistas de los derechos humanos, defensores de los derechos civiles, militantes por la igualdad social, y la inmensa mayoría de quienes luchan por mejorar la vida en el planeta, han aprendido de su ejemplo que, a la larga, la mejor barrera contra la destrucción se levanta con información y participación colectiva, y sin necesidad de resignar la alegría y las ilusiones.
En paralelo a este tipo de grupos se desarrolló otro. Este era conservacionista con fines utilitarios y abogaba por la definición de reservas faunísticas. Este responde a un proceso que comenzó en el siglo pasado en Europa y en Los Estados Unidos, ligados a las ideas del romanticismo, la visión estética de la naturaleza y el encandilamiento por lo salvaje. Este proceso tendía a la preservación de lo natural con fines estéticos y didácticos y buscaba proteger las llamadas "bellezas naturales" y dio como resultado la creación de los primeros parques nacionales, hacia la década de 1880.
En paralelo comenzó a construirse toda una institucionalidad alrededor del tema de la preservación, primero con la aparición de las sociedades protectoras de animales en Europa y Estados Unidos, y más tarde con la fundación de las primeras instituciones ambientalistas no gubernamentales, tales como el Sierra Club de California, llamado a tener gran importancia en el movimiento ambientalista.
Por otro lado se desarrollo un movimiento convergente, el llamado "conservacionismo utilitario" que surgía tanto de los primeros pasos de la ciencia forestal, que tenía como objetivo la posibilidad de una explotación sostenible de los bosques naturales, como de las preocupaciones de los cazadores por la disminución de las especies.
Conservacionismo y proteccionismo convergieron para apoyar la formación de la figura del parque nacional, que fue cambiando con el tiempo. Sus orígenes son fuertemente etnocéntricos y racistas en el caso africano y exclusivistas en el caso norteamericano, refiriéndolos a las necesidades de las clases sociales más altas y algunos "iluminados". La función principal era la de preservar las llamadas bellezas naturales y la naturaleza prístina. También deberían cumplir una función didáctica, mostrando la sabiduría de la naturaleza cuando no era contaminada por el hombre.
  • Este concepto excluyente y elitista de la función de los parques nacionales fue cambiando con el tiempo, ante la acción combinada de la presión demográfica y social y la aparición de un interés científico y económico por estas reservas. Va creciendo un turismo asociado a la contemplación de las bellezas naturales y esos recursos paisajísticos pasan a transformarse en una mercancía: Millones de personas llegan todos los años a los parques nacionales dispuestos a "disfrutar de la naturaleza" pero también a consumir y gastar dinero.
    Con el tiempo, la noción de reserva dejó de limitarse a la de parques nacionales y aparecieron otros conceptos más amplios, como los de reserva estricta, monumento natural y área protegida, y el número de estos fragmentos territoriales protegidos aumentó considerablemente.
    El objetivo específico de estas instituciones primero se concentraban en tipos de acciones muy específicas, pero luego su interés se fue ampliando al uso de los recursos naturales.


Al ser el ambiente aquello donde vivimos, y de lo que vivimos, tenemos necesidad de admitirlo e incluirlo en todas las esferas de nuestra realidad; pero esto no puede hacerse de forma espontánea; depende de los conocimientos, la reflexión y la creación de una percepción, una conciencia, un comportamiento.

La dimensión de lo local es clave para enfrentar la problemática, porque en ella es posible percibir con mayor claridad la naturaleza de los problemas que aquejan a la población, en donde puede involucrarse la acción directa de las personas y de los grupos. Es en este contexto, en donde el tema ambiental debe ser una de las preocupaciones esenciales de las personas y de las comunidades afectadas, a medida que buscan explotar los recursos para elevar sus niveles de vida o mejorar las condiciones de su entorno natural. La importancia de un rol más significativo de la institución municipal está en estrecha relación con el aumento de instancias de participación democráticas en la vida local.

El ambiente por consiguiente se relaciona directamente con la calidad de vida del ser humano, generándose una estrecha relación con la armonía entre la infraestructura del territorio y cómo interactúa con ella, con la finalidad de beneficiarse de esta interrelación y alcanzar mejores estándares de calidad de  la vida.

Los problemas ambientales se entienden como las carencias que señalan niveles de insatisfacción o deterioro y que miden la calidad del ambiente al servicio racional del hombre, pudiendo hablar de degradación de los recursos naturales, fenómenos de contaminación y deterioro.

Existe una difundida percepción de una crisis urbana, de una tendencia apremiante a la perdida de la calidad de vida en muchas ciudades. 

Se observa, junto al progreso económico, tecnológico, social y cultural, se agudizan simultáneamente y en formas negativas y la apreciación de una crisis, la cual no solamente anticipa panoramas muy negativos para la calidad de vida de los habitantes, sino no que además, constituyen un freno al desarrollo.

El Municipio manifiesta una alta tasa de proliferación y concentración de masa canina vaga y callejera, y una alta tasa de crianza de animales en la zona urbana, pero principalmente no existe una educación sobre hábitos de saneamiento ambiental en la comunidad en general.

La causa de esto es:

-Falta de prioridad política e institucional de la gestión ambiental; escasa presencia en las propuestas de los gobiernos locales.
-Poca relevancia de los temas ambientales en los planes locales de desarrollo integral fundamentalmente en la asignación de recursos económicos y financieros.
-Débil visión de conjunto de la problemática ambiental, generando una consideración  de los problemas: contaminación, salud, recursos naturales, saneamiento básico, gestión territorial.
-Desequilibrio entre el impacto ambiental de los procesos de urbanización y las acciones y esfuerzos de rehabilitación ambiental emprendidos a nivel municipal, de las empresas o de la propia comunidad.
-Condicionamientos y limitaciones de la legislación de los países para una adecuada gestión ambiental local.
-Insuficiente definición del papel de los agentes locales no gubernamentales en la gestión ambiental.

Escasa prioridad a la acción y participación ciudadana en la gestión ambiental local.

La preocupación  por los aspectos a y el conflicto creciente entre los actores locales por el uso de recursos naturales necesita de una gestión  que presente nuevas oportunidades para el desarrollo de insumos y procesos de menor impacto, usando como base una  información organizada y fácilmente disponible,  que permita mejorar la toma de decisiones por los actores involucrados en los procesos de uso de los recursos naturales.

Uno de los factores que indudablemente conspira contra la gestión ambiental  es la preocupación de las organizaciones y empresas por los costos que esta decisión implica, los cuales dependen de factores como el tamaño de la organización, los tipos de actividades, productos y servicios,

Sin embargo, una vez implementada la gestión en este sentido, reportará importantes beneficios, pues además de enfocarse integral activamente los aspectos ambientales, garantiza una visión homogénea del problema en todas las áreas de la organización, permitirá el establecimiento de metas y objetivos ambientales concretos y creara las premisas para el mejoramiento continuo del desempeño ambiental y la obtención de certificaciones, garantizando una mejor imagen ante la comunidad y los clientes y mayor competitividad en el mercado.

Por otra parte, también se reconoce que una mejoría en el desempeño de la naturaleza puede conducir a importantes beneficios económicos. Este tema  siempre se ha visto como un costo económico para una empresa que por ejemplo no trata sus aguas y las vierte crudas en el río porque ve sus costos privados, pero no el gran costo humano que genera por no invertir un poco.

Debemos entender que el diseño e implementar  una política ambiental se erige como una condicionante importante para lograr la equidad, el desarrollo económico e indiscutiblemente, el cuidado del ambiente. Dicha política ambiental deberá reunir características de estabilidad a través del tiempo; consistencia con el desempeño institucional y general; y de consideración de las capacidades de liderazgo público y privado, así como de las condiciones económicas, políticas y sociales municipales.

Aún más, el éxito de la gestión  deberá fundarse en una clara definición de objetivos y prioridades que, además debe ser congruentes con las necesidades reales de la sociedad.

La problemática de una falta de política ambiental

Hace apenas unas décadas atrás, el ambiente no formaba parte de las principales preocupaciones de la humanidad. Hoy la conciencia de que el ambiente en el que vivimos no es un recurso inagotable e invulnerable se está instalando en la cultura de las sociedades actuales y en la agenda pública de los estados. Sin embargo, la gestión  se halla aún en pañales frente a los urgentes desafíos de las próximas décadas en las que no es aventurado suponer que asistiremos a un profundo ambiental del desarrollo y la política.

El ecosistema es la fijación de un conjunto armónico e interrelacionado de objetivos, que se orientan al mejoramiento del ecosistema y al manejo adecuado de los recursos naturales. A estos objetivos se deben incorporar decisiones y acciones específicas destinadas al cumplimiento de los mismos, con el respaldo de normas, instituciones y procedimientos que permitan lograr la funcionalidad. Como parte de un concepto innovador, no se debe separar lo ambiental de lo social. Hay que tomar conciencia de que los aspectos sociales están ligados al ambiente y viceversa. Busca que los ciudadanos sean un gran aporte  para conseguir los objetivos propuestos que va más allá de incorporar cambios de actitud en prácticas diarias de trabajo,  en sus hogares y los aplique,  generando ambientes más saludables,  elaborados a conciencia, y sobre todo pensando en el legado que estamos dejando a las futuras generaciones.

Los conceptos de gobernabilidad  son fundamentales.

El continente americano ilustra muy bien la transición de la pobreza y la contaminación hacia la riqueza y la salud. Por un lado, Canadá y Estados Unidos son países ricos y desarrollados que hace muchos años hicieron esta transición. La gente en esta parte de América generalmente vive muchos años, se beneficia de una economía e infraestructuras totalmente integradas y tienen pocos problemas  locales como la contaminación, aguas sucias.Esto trae beneficios a la salud humana,  vive  más años.

En contraste, los demás países del continente  latinoamericano y las naciones del Caribe, se encuentran en una etapa temprana de desarrollo. Estos países cuentan con diferentes prioridades y muchos aún necesitan llevar a cabo la transición para convertirse en naciones tecnológicamente sofisticadas y completamente desarrolladas. Muchos de estos  países  aún sufren del subdesarrollo y  de la carencia de instituciones que permitan el crecimiento económico. Algunos no cuentan con instalaciones sanitarias básicas y mucho menos con las tecnologías médicas sofisticadas que disfrutan los países desarrollados. En lo referente al tema que nos ocupa, nos encontramos con diversas actitudes: severa, lábil, suave y flexible.

Si la problemática  es de carácter estatal, así debe ser su tratamiento en la elaboración de planes, programas y proyectos de desarrollo y así también la articulación de los distintos niveles de toma de decisiones;  se debe tratar de promover el debate y la participación ciudadana, garantizando su efectividad a través de la educación e información verídica. La falta o ausencia de una política permite el establecimiento de procesos productivos sin un control adecuado.

Las reglas del mercado pueden regular una política y viceversa. Una actitud controladora y sobre dimensionada puede ocasionar el colapso de un sistema de producción.

Hace mucho que Argentina carece de política ambiental. En todos los conflictos de raíz ambiental por los que hemos transitado en los últimos años lo más notable ha sido el absoluto silencio de nuestras autoridades ambientales. Silencio que hace creer que no tenemos una oficina que se ocupe del tema.

La evolución de la política ambiental en la Argentina demuestra que uno de los principales obstáculos con que ella se enfrenta radica en la ausencia de un definido marco de distribución y coordinación de competencias entre la Nación y las provincias, incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para la formulación de las políticas y la aplicación de la legislación ambiental.
El escenario institucional ambiental de nuestro país comprende una serie de reparticiones nacionales, provinciales y locales, con competencias atomizadas, fragmentadas, que en muchos casos se superponen y hasta se contradicen. Esto genera un alto nivel de incertidumbre al momento de formular la política y, especialmente, al momento de aplicarla, lo cual impacta tanto en la calidad de nuestro ambiente como en la dinámica de la economía.

El diseño de políticas ambientales debe considerar la estrecha vinculación que existe entre el desarrollo social, el crecimiento económico y la protección del medio ambiente, priorizando las necesidades de los países en vías de desarrollo para el logro del crecimiento económico sostenido y la erradicación de la pobreza.

En este sentido, los gobiernos locales son los que actúan como primer escalón del sistema estatal y por lo tanto, los responsables de ejercer influencia sobre los modos y prácticas de la población de manera de afectar estratégicamente las condiciones de producción, consumo y estilos de vida.

El objetivo de una política ambiental es lograr un desarrollo sustentable, no obstante las políticas económicas, globales y sectoriales, se formulan sin considerar que las implicatorias de largo plazo en los objetivos macro económicos, pueden llevar  impacto negativo. Por otro lado la brecha existente entre las definiciones de  en la Argentina y las acciones y resultados concretos, indican la necesidad de generar herramientas que permitan orientar la toma de decisiones políticas en función de  revaloriza  los recursos ambientales, Se debe desarrollar sobre la base de tres componentes: la económica, la de índole política e institucional y la relativa al proceso productivo y el ambiente.

El propósito final es guiar el desarrollo a fin de alcanzar una calidad de vida satisfactoria para los argentinos, justa y equitativa. Se proponen los siguientes objetivos:

• Disponer de información adecuada sobre la cultura y los ecosistemas nacionales para impulsar su desarrollo.Los ecosistemas naturales en el país están  alterados y altamente explotados.  Requerirá apoyar  cambios en la forma en que se utilizan los recursos. La ciencia y la tecnología -y la obtención de información  son fundamentales en ese proceso.

• Conservar la diversidad y la información genética: Los ecosistemas naturales del Uruguay han demostrado una excepcional capacidad de producción sustentada. La conservación e investigación de los ecosistemas menos alterados especialmente los ecosistemas de praderas – deben servir de base para la definición de nuevas tecnologías que permitan la intensificación del desarrollo pecuario y apoyar otras alternativas de desarrollo. La conservación de humedales, montes y costas puede requerir su expropiación por parte del Estado o incentivos a los propietarios. El manejo puede ser atendido por organizaciones especializadas, públicas y privadas.

• Disminuir los residuos e incrementar el reciclaje: El concepto de que aún los bienes utilizados recuperen su valor -a través de reciclaje- está basado en una sólida experiencia y en un manejo ambiental bien orientado. Este concepto se aplica a varias escalas de productividad y de densidad  de la población. Para alcanzar este objetivo se requiere incentivos fiscales  y financiamiento que aliente la demanda de bienes a reciclar y desincentive la dispersión de residuos contaminantes  biológicamente no degradables.

• Conservar la energía e intensificar el uso de fuentes renovables: La política energética es parte esencial de la política ambiental. El aprovechamiento energético debe formularse en función de su efecto en la calidad de vida, en la conservación de fuentes de energía, en la captación de fuentes ambientales benignas y con potencial uso comercial. Resulta de mucho interés la generación de energía eléctrica utilizando el potencial eólico del país; si bien esto no incidirá sustancialmente en la oferta de energía comercial, permitirá en cambio continuar el desarrollo de dicha tecnología y diversificar las fuentes tradicionales, en un campo en el que Argentina es altamente vulnerable.

• Mantener el control ambiental compartido localmente; que sea socialmente relevante requiere de una concientización  de la población;  a su vez, requiere  fortalecer el sistema educativo que integrando el individuo y la sociedad en un contexto donde la ciencia ambiental pueda jugar un papel de importancia.

Los medios de comunicación y la organización social existente deberán tener una participación mayor y más positiva en la difusión, investigación y desarrollo de pautas y valores ambientales. Al mismo tiempo, esos dos agentes constituyen los más eficaces mecanismos de control de la calidad ambiental. De igual manera una legislación ambiental que incorpore el consenso social alcanzado servirá de apoyo al objetivo de mantener la calidad de vida.

Cada sociedad tiene una prioridad social, económica o política diferente. El grado de interés dependerá de la realidad que les toque vivir a cada una de ellas. Es cierto que la prioridad social de los argentinos hoy se relaciona más con sus necesidades básicas. ¿Pero no es una cuestión básica el tener en cuenta el cuidado de nuestro propio planeta?

El ambiente también necesita de políticas, iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país y el mundo. Pero en la Argentina pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas. Es una decisión de  renunciar a los problemas de fondo. El poder político abandonó el proyecto de país, por lo que es coherente que hoy también abandone el tema del cuidado del planeta.

Tal vez entonces sea hora de que todos lo incluyamos en nuestra agenda.

Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás. Si no cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a dejar que el planeta colapse, seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido. Las futuras generaciones sabrán que nosotros éramos conscientes de la peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de la pérdida de la diversidad, del calentamiento global, de la contaminación de los mares, el aire y la tierra, del adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán observar que teníamos información más que suficiente para comprender que los problemas que habíamos provocado requerían de soluciones: y verán con igual claridad que fallamos para actuar con la fuerza suficiente para salvar a la Naturaleza. Y nos odiarán por eso porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro.

Buscando una estratégica adecuada  que se entiende como el conjunto de reglas establecidas para dirimir los conflictos y regular las interacciones entre la sociedad civil, la empresa privada y el Estado, en relación con el uso, conservación y restauración del ambiente. Es el conjunto de objetivos, principios, criterios y orientaciones generales para su protección  en una sociedad particular. La actuación pública es imprescindible para regular y controlar el uso de los recursos naturales y sus funciones, con el fin de evitar la sobre- explotación.

Es cada vez más alarmante como cada día aparecen en los diarios, medios de comunicaciones visuales, en cualquier parte de este mundo, noticias sobre desastres ambientales, muchas devastadoras, inundaciones, terremotos, huracanes, incendios, en donde hay un gran número de víctimas, todo ello, por el problema del ambiente, efecto invernadero, el deterioro que por años se ha venido produciendo en el planeta.

Esta realidad aunque ha sido en los últimos años preocupación por los gobiernos, especialmente por los países del primer mundo, los logros a favor de la protección del entorno todavía no logra su verdadero objetivo, como la de responsabilizar a los países a evitar que se siga deteriorando, que realmente serespete la manera como los mercados y sus intereses afectan seriamente el medio ambiental, interesándose más en utilidades económicas, beneficios, que en la preservación del ambiente.

La política ambiental se entiende como el conjunto de reglas establecidas para dirimir los conflictos y regular las interacciones entre la sociedad civil, la empresa privada y el Estado, en relación con el uso, conservación y restauración del ambiente. En otras palabras, es el conjunto de objetivos, principios, criterios y orientaciones generales para la protección del ambiente de una sociedad particular. Parte del hecho de que la actuación pública es imprescindible para regular y controlar el uso de los recursos naturales y las funciones ambientales, con el fin de evitar la sobre explotación o ineficiente utilización de los activos ambientales. Y en esta dirección, trata de encontrar arreglos institucionales y medidas de acción capaces de obtener un objetivo de uso de los recursos naturales y calidad ambiental a través de las decisiones individuales y racionales de los agentes usuarios de los recursos.

Los estados deben promulgar leyes eficaces sobre el medio. Deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible y-ante la falta de certeza científica absoluta-, los estados deberán aplicar  el concepto de precaución. Las autoridades nacionales deben procurar conocer los costos, teniendo en cuenta el criterio de que quien contamina, debería cargar con los costos de contaminación. Deberá adoptarse como herramienta nacional la evaluación del impacto ambiental de cualquier actividad propuesta. La paz, el desarrollo y la protección  son  inseparables.

La gestión pública es fundamental para regular y controlar el uso de los recursos naturales. Los Estados materializan estos propósitos en instrumentos de política, que pueden ser de regulación directa, administrativos y de planificación, económicos y de educación, información, investigación y asistencia técnica.

En todos ellos se encuentran políticas relacionadas con todos los instrumentos mencionados; sin embargo, se enfatiza en los económicos, debido a la lógica del modelo económico imperante, que deja en el mercado la suerte del ambiente, la equidad social y la reducción de la pobreza.
Los efectos acumulados durante años y la reducción de oportunidades productivas por causa del mal uso de los recursos naturales, difícilmente podrán ser superados en el corto plazo. Nuestra atención debe centrarse en frenar las tendencias de deterioro ecológico y sentar las bases para transitar a un desarrollo sostenible.

Nuestro reto es entre la sociedad y el estado asumir plenamente las responsabilidades y los costos de un aprovechamiento duradero de los recursos  renovables  que permita mejor calidad de vida para todos, propicie la superación de la pobreza y contribuya a una economía que no degrade sus bases naturales de sustentación.

En los próximos años requeriremos una expansión productiva que siente bases para crear empleos y ampliar la oferta de bienes y servicios demandados por una población en crecimiento. Por ello  se debe aprovechar  los recursos  más allá de una actitud estrictamente regulativa y  constituir   un proceso de promoción e inducción de inversiones en infraestructura ambiental,  en la creación de mercados y de financiamiento para su desarrollo.

Así lograremos hacer compatible el crecimiento económico con la protección natural y las pautas de manejo de los recursos naturales, que requiere la existencia de leyes, decretos, resoluciones y reglamentos que fijen leyes  compatibles con los   procedimientos administrativos, sistemas adecuados e integrados de control; la clara determinación de la autoridad de aplicación y mecanismos de decisión y/o resolución de conflictos; los procesos de evaluación, revisión y modificaciones periódicas, acorde con los requerimientos  y los avances de la ciencia y la técnica. En Argentina es una política pública de aplicación nacional y obligatoria, de acuerdo a lo dispuesto por la Ley General del Ambiente.

Una política pública ocupa el mayor rango en la jerarquía de las normas. De ella se desprenden leyes y regulaciones específicas. Su redacción debe reflejar esta característica y no parecer un listado de acciones pendientes.

Los problemas ambientales tienen como principales víctimas a las personas más vulnerables y a las poblaciones más empobrecidas de la sociedad.

Además, la extensión que presentan los desequilibrios ecológicos sostiene pronósticos extremadamente negativos sobre el futuro del planeta.

La falta de un manejo racionalmente articulado, que progresivamente remueva las causas de los desequilibrios y atempere sus efectos, agrava el problema. Lamentablemente, la problemática ecológica no es prioritaria para las autoridades y esto se refleja en la insuficiencia de las áreas protegidas y en la falta de intervención en cuestiones clave.

 El tema va mucho más allá de una cuestión banal como perversamente nos quieren convencer.  Un ejemplo muy concreto: se crea un área protegida, un parque nacional, y creamos un comité de gestión, donde está el parque nacional las comunidades locales, el gremio de guarda parques  la provincia, el municipio representados, todos en igualdad de condiciones. Y está escrito en la ley: “este parque se va a manejar por consenso”.  Si hubiese uno solo de los componentes corporativos que no estuviera de acuerdo, se rompe el consenso y el parque no podría ser manejado. Esta es una forma de entregar la autoridad estatal,  una forma de que el Estado pierda su rol en la democracia frente a las corporaciones, queson legítimas, pero que representan intereses particulares y no el interés nacional. El resultado de este desamparo estatal es una alarmante situación con millones de personas soportando injusta e indignamente sus consecuencias y con sus Derechos Humanos básicos violados sistemáticamente.
No tenemos mas que repetir incansablemente que si la temática  del medio no se transforma  en una verdadera cuestión que atraviese toda la administración pública y se insiste en priorizar perversamente los intereses económicos concentrados por sobre los derechos de la naturaleza, solo seguiremos frustrados como ciudadanos y como ecologistas.

Es imprescindible trazar una red de observación adecuada, para monitorear el conjunto de indicadores requeridos y precisar una estrategia integral del cuidado del entorno, dándole un trato prioritario a la problemática, mejorando la información a la sociedad. El éxito de estas estrategias dependerá de la conformación de una cultura de prevención, aprovechando nuestros recursos y mejorando  la calidad de vida,  donde se privilegie la educación, la capacitación y la comunicación.

A estos objetivos se deben incorporar decisiones y acciones específicas destinadas a su cumplimiento  con el respaldo de normas, instituciones y procedimientos que permitan lograr su funcionalidad. Es el conjunto de los esfuerzos  para conservar las la vida humana y conseguir un desarrollo sostenible. 

Existen algunas bases generalmente aceptadas:

• Los principios del desarrollo sostenible.
• El principio de responsabilidad.
• El principio de prevención.
• El principio de sustitución que exige reemplazar sustancias peligrosas por substitutos menos contaminantes y procesos de alta intensidad energética por otros más eficientes siempre que estén disponibles.
• El principio de: "el que contamina paga" para los casos en los que no se puede prevenir el daño ambiental, siempre que sea posible identificar el causante.
• El principio de la coherencia, que requiere la coordinación de la política ambiental con otros departamentos y la integración de cuestiones ambientales en otros campos (por ejemplo  infraestructuras y económica).
• Principio de la cooperación,
• La política ambiental debe basarse siempre en los resultados de investigaciones científicas.

Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos han derivado en una total ineficacia de sus políticas, y han significado, en las cuestiones ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero. Por ejemplo, las muy pocas veces que se han establecido medidas anti contaminación de los cursos de agua, se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que desvían la mirada.

Si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los niños de jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento.
No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria a un plan de producción limpia, al que acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente.

Es muy difícil elaborar, acordar y ejecutar una política ambiental alejada del disparate si no nos planteamos desmitificar la cuestión ambiental, poniéndola dentro de la sociedad y al servicio de los intereses de nuestra sociedad, dentro de la política (cosa pública) como ocurre con la educación y la seguridad.

Y esto implica poner a la investigación científica al servicio de los intereses nacionales, con la promoción del Estado y las universidades y no al servicio de la currícula personal de los investigadores y promovidas exclusivamente por fuentes internacionales.

Es importante tener en cuenta que la elaboración de una política ambiental regional satisface importantes necesidades para todos los sectores de la vida local. Necesita que cada comunidad regional haga un balance del medio sobre el proceso histórico de desarrollo regional. 

También exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo esa realidad  es afectada  por su entorno económico, social, cultural. Cada región muestra una realidad  específica,  con sus recursos y potencialidades, en la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la población. Asimismo, la política obliga a cada comunidad  a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir los recursos necesarios y las responsabilidades que corresponden a cada sector como: público, privado, académico, gremios, organizaciones de base y de los ciudadanos en general, como también señalar aquellas tareas que requieren el concurso de diversos actores de la región.

Con esta información ideal en la mano, o en su defecto, con el saber local disponible, se hará una convocatoria estatal asociada en cada provincia de nuestro país, sobre un área limitada a los fines de discutir con los productores y comunidades una estrategia sustentable para el desarrollo local y un proceso de transferencia de tecnología disponible en el país.

La idea es que, si esa estrategia deviene en  los proyectos con la participación  de productores  y logra resultados positivos debería ser un punto de referencia para su réplica a nivel provincial. Iría de lo particular a lo general en la ejecución, con una política centralizada  por  región.

En  esa estrategia no nos proponemos una guerra entre la soja y la ganadería, ni entre la agricultura y los bosques nativos, ni entre conservación y desarrollo, sino una concentración entre intereses que deben considerarse legítima  todos por la convocatoria del Estado, que es la única fuente genuina  en nuestro orden constitucional. Tiene que haber un punto de convocatoria,  de encuentro, de organización, que pueda ordenar  todos los factores,  todas las corporaciones e intereses que están en lucha. Lo que e falta en Argentina son estos puntos  democráticos  estatales.

Los intereses nacionales están relacionados a la capacidad de sostener la producción de alimentos conservando el suelo, las aguas y la  diversidad terrestre y acuática.

Aprovechar racionalmente nuestros recursos hídricos -marinos y fluviales- y de conservar los bosques nativos que entornan a los segundos y suelen ser sus cabeceras de cuencas.

Recuperar los suelos en proceso de desertificación;   proteger los escenarios naturales que demanda el turismo nacional e internacional;  resolver el tratamiento y disposición de residuos urbanos  peligrosos;  dar claras señales de lucha contra la contaminación, focalizando la gestión y no la propaganda en la prioridad Matanza-Riachuelo;  preparar a la industria para la anulación  de impacto negativo y para implementar prácticas ambienta defendibles ante las crecientes barreras para-arancelarias que imponen los países desarrollados y diversificar nuestra matriz energética con la generación de energías limpias., serían grandes logros para la Argentina.

Cada sociedad tiene una prioridad social o  económica diferente. El grado de interés dependerá de la realidad en cada región.  Pero la prioridad social de los argentinos  se relaciona más con sus necesidades básicas, aunque: ¿No es una cuestión básica el tener en cuenta el cuidado de nuestro país?

El ambiente también necesita iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta  el mundo.  En la Argentina pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas. Tal vez entonces sea hora de que todos los habitantes de la nación incluyamos el tema ambiental en nuestra agenda.

La política ambiental es la transformación y mortificación de objetivos con fines para mejorar el medio, conservar los principios ambientales y naturales de la existencia humana y fomentar un desarrollo sustentable.

Muchas son las pautas de la falta de sustentabilidad de los procesos provisores y colectivos que llevan al desarrollo de los países, los que repercuten en problemas como la creciente urbanización de América Latina. La indigencia urbana y los cinturones de marginalidad, la producción sin control ni medidas ambientales, el empobrecimiento de las opciones naturales y el estallido indiscriminado, además de la creciente contaminación del suelo, agua y aire, la pérdida de los bosques y la desertificación, la disminución de la capa de ozono, y tantos otros, son problemas hasta hoy sin solución.
Se necesita llamar la atención en cuanto a que la transformación genera mayor vulnerabilidad sobre las opciones naturales y mayor daño.

Sin embargo, esto no significa que se esté contra la transformación económica. Lo que ocurre es que, sin representaciones ambientales competentes y sin una comunidad civil alerta, consciente, congregada y asociada, este desarrollo económico y accesible puede llevarnos a la pérdida del patrimonio ambiental y natural, base de muchas de las pujanzas y factibilidades futuras de los seres humanos.

Hace un par de décadas, el medio no formaba parte de las principales preocupaciones de los hombres. Hoy en día, en cambio, la conciencia de que el lugar en el cual vivimos no es una opción invulnerable e inagotable se está instalando en la agenda pública de los Estados y en la cultura de las sociedades actuales.

A pesar de esto, el cometido de las políticas ambientales se halla aún en pañales frente a los urgentes retos de los siguientes años, y no es difícil pensar que participaremos de una profunda nueva mirada ambiental de la política y el desarrollo.

El problema de la misión ambiental depende, especialmente, de los políticos, que no son diferentes del resto de la comunidad. Los gobernantes, como el resto de los humanos, tienen una conducta poco previsora. ¿Cuántos de nosotros nos colocamos el cinturón de seguridad en los automóviles por miedo a las multas y no como medida de prepararse ante un accidente? Con la capacidad actual del conocimiento, se podrían llevar a cabo evaluaciones que evitarían muchas dudas sobre el ambiente. En algunas oportunidades se toman determinaciones que, no es que vayan en contra del conocimiento científico, sino incluso contra el entendimiento común.
El proyecto y el establecimiento de una política ambiental en los países en desarrollo, se debe tomar como un condicionante importante para lograr la similitud e imparcialidad, la transformación económica y la conservación del ambiente.

Dicha política ambiental deberá integrar características de estabilidad a través de los años; consistencia con el desempeño fundacional y universal; y teniendo en cuenta la cantidad de dirigentes públicos y privados, así como de las condiciones políticas, sociales y económicas municipales. El triunfo de la misión ambiental deberá basarse en una clara explicación de objetivos y prioridades que, además, debe ser coherentes con las necesidades reales de la sociedad humana.

Es muy difícil acordar, preparar, y llevar a cabo una política ambiental alejada de lo inverosímil, si no nos planteamos desmitificar el tema de lo silvestre o salvaje, convocándola dentro de la colectividad y al servicio de los intereses de nuestra comunidad, dentro del gobierno como ocurre con la seguridad y la educación.

La política, la educación y el desarrollo sostenible en la Argentina

El desarrollo sostenible es para América Latina, como un sueño, que a pesar de ser por todos soñado, es hoy día por pocos alcanzado.  Muchas son las pautas de la falta de sustentabilidad de los procesos provisores y colectivos que llevan al desarrollo de los países, los que repercuten en problemas como la creciente urbanización de América Latina. La indigencia urbana y los cinturones de marginalidad, la producción sin control ni medidas ambientales, el empobrecimiento de las opciones naturales y el estallido indiscriminado, además de la creciente contaminación del suelo, agua y aire, la pérdida de los bosques,  aumento de desiertos la disminución de la capa de ozono,  son problemas hasta hoy sin solución.

Por ejemplo: las muy pocas veces que se han establecido medidas anti contaminación de los cursos de agua, se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos cloacales sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen la vista gorda. Las políticas ambientales, sobre todo aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación deben ser a todo o nada, es decir que si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria a un plan de producción limpia, al que acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente.

Se debe hacer  hincapié en la necesidad de un cambio en el modelo productivo que permita poner la economía al servicio de la gente y del ambiente, para esto es necesario que se trabaje desde la educación en una educación para el desarrollo sostenible en forma multidisciplinaria y transversal, con el objetivo de que los alumnos desarrollen proyectos concretos de intervención sobre los tema  biológicos y naturales en las escuelas.

Se  debe ofrecer a todos los docentes herramientas conceptuales y metodológicas para abordar el tema de la conservación, cuidado y uso sustentable de nuestros recursos en el aula, siendo la escuela un espacio multiplicador de los mensajes sobre la preservación del entorno natural.

Esta educación debe ser un proceso multidisciplinario, planificado y continuo destinado a la construcción crítica de conocimientos, valores y conductas ambientales y que basado en la justicia social y el respeto por la diversidad biológica y cultural posibilite el desarrollo sustentable a nivel local y regional; el reconocimiento de la complejidad y conflictividad ambiental así como sus causas; la formulación de modelos de producción y consumo sustentables capaces de preservar la vida y los recursos del planeta; y el efectivo ejercicio del derecho a un ambiente sano.

La educación para el desarrollo sostenible deberá integrarse en todos los niveles educativos obligatorios, tanto provinciales como nacionales y su complementación deberá efectuarse de manera transversal en los lineamientos curriculares para cada nivel educativo obligatorio, a través de una perspectiva  entre disciplinas y compleja que construya un concepto de ambiente desde las interacciones e influencias mutuas entre la naturaleza y la sociedad en todas sus dimensiones (cultural, económica, histórica, política y territorial) tanto en la educación formal como en la educación no formal.

Cada sociedad tiene una prioridad social, económica o política diferente. El grado de interés dependerá de la realidad que les toque vivir a cada una de ellas. Es cierto que la prioridad social de los argentinos hoy se relaciona más con sus necesidades básicas. ¿Pero no es una cuestión básica  tener en cuenta el cuidado de nuestros propios recursos naturales?
El ambiente  necesita iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país y el mundo. Pero en la Argentina pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas.
Tal vez entonces sea hora de que todos los habitantes incluyan este tema climático en nuestra agenda.

Una serie de objetivos como conservar los principios naturales de la vida humana y fomentar un ecosistema sostenible con el fin de incorporar decisiones y acciones específicas destinadas a su cumplimiento, con el respaldo de normas, instituciones y procedimientos que permitan lograr sufuncionalidadPorque designa un conjunto de acciones, diseñadas habitualmente por el Estado, que se consideran indispensables para lograr una ordenación racional del ambiente; y que de no mediar tales acciones sería imposible de lograr. La política ambiental es, por decirlo de una manera simple, la respuesta a la pregunta sobre el ¿qué hacer? para conseguir una ordenación racional del ambiente. Se trata, en síntesis, de determinar cómo debe actuarse sobre la realidad para generar ciertos efectos ambientales positivos, que de acuerdo con las tendencias actuales, de esta realidad no podrían generarse. Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos ha derivado en una total ineficacia de sus políticas, y han significado, en las cuestiones ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero.

Por ejemplo, las muy pocas veces que se han establecido medidas anti contaminación de los cursos de agua, se acciona contra diversas empresas, pero no se tienen en cuenta los basureros a cielo abierto, que siempre se encuentran a la vera de los ríos, o se vierten líquidos  de cloacas sin tratamiento alguno, o simplemente se fugan efluentes con la complicidad de ciertos funcionarios que hacen la vista gorda. Llevar a cabo una buena planificación ambiental significa desarrollar un buen plan de manejo ambiental donde se deben establecer las acciones que se requieren para prevenir, mitigar, controlar, compensar y corregir los posibles efectos  ambientales negativos causados en desarrollo de un proyecto, obra o actividad incluyendo también los planes de seguimiento, evaluación y monitoreo.  Implementar  una política ambiental en los países actualmente en desarrollo, se erige como una condicionante importante para lograr la equidad, el desarrollo económico, el cuidado del ambiente. Dicha política ambiental deberá reunir características de:

-Consistencia de estabilidad a través del tiempo.
-Consistencia con el desempeño institucional y general.  
-Consistencia de las capacidades de liderazgo público y privado, así como de las condiciones económicas, políticas y sociales municipales. Aún más, el éxito de la gestión  deberá fundarse en una clara definición de objetivos y prioridades que, además debe ser congruentes con las necesidades reales de la sociedad, sobre todo aquellas dirigidas a frenar el daño que causa la contaminación.

Si se emprende una campaña no se pueden dejar fisuras o empezar por pequeñeces. No sirve llevar a los niños de los  jardines de infantes a juntar papelitos, mientras se deja que una poderosa industria desvíe su efluente contaminante de la planta de tratamiento. No es eficiente hacer un llamado a la adhesión voluntaria, a un plan de producción limpia, al cual acudirán los que siempre colaboran, pues aquellos a quienes la producción limpia no les interesa seguirán contaminando libremente. Gran parte del problema de deterioro ambiental en aquí
Sufrimos perjuicios por las inundaciones rurales y urbanas, por  los suelos desérticos  y la deforestación.

Más del 22% de los habitantes d carecen de agua potable y al menos el 44% no tienen cloacas. Enfrentamos el problema de qué hacer con los desechos. Debemos promover la industria del reciclaje. Estamos ante la depredación de la pesca, y hay otros muchos casos que afectan el desarrollo, la salud, los intereses y el bienestar de los ciudadanos. Siempre se reacciona cuando ocurren las crisis, pero no se piensa ni se actúa para prevenirlas. Es por eso  que la municipalidad es debería dar origen a una Secretaría de desarrollo  para que planifique la evaluación de los proyectos a en el Municipio, que determine cuales d tienen efectos sobre el ambiente o sobre la salud de la población y que garantice la participación de los vecinos en consultas sobre dichos proyectos conforme a las leyes   a fin de capacitar a los técnicos y profesionales en los temas relacionados con la gestión ambiental. Esta secretaria serviría  para:

 Que las autoridades se comprometan a resolver el problema de los residuos sólidos urbanos, creando un programa progresivo que permita la reducción, reciclado y reutilizar de los residuos producidos en las casas de familia,  cerrando los basureros abiertos actuales poniendo en marcha una solución.

Realizar un elevamiento médico de epidemias para determinar las causas de enfermedad en la zona urbana y rural es implementar un registro confiable y poner en marcha un plan de salud acorde con los resultados obtenidos. ? Sanear los cursos de agua urbanos y rurales (arroyos, ríos, canales y zanjones) en pro de la salud comunitaria.  Promover la educación ambiental como herramienta para la formación de las nuevas generaciones en ámbitos formales y no formales.

Esta Secretaría actuaría como la Autoridad de Aplicación en cuanto a los problemas ambientales y sería la generadora de las ordenanzas municipales referidas a la gestión,  al uso y saneamiento del agua, a  fin de  implementar y gestión de la educación ambiental.
La elaboración de una  estrategia ambiental y regional satisface importantes necesidades para todo el sector local,  demanda, que cada comunidad  haga un balance ambiental sobre el proceso histórico de desarrollo regional. 

Exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo esa realidad  es afectada  por su entorno económico, social, cultural. Cada región muestra un medio específica en sus recursos naturales y potencialidades, en la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar.

Conclusión

La manera de combatir contra el daño del ecosistema es tomando la decisión  de  empezar a ocuparnos seriamente por los problemas de la contaminación de aguas, de suelo, de aire, por los árboles,  la salud,  los animales,  el cambio climático y en definitiva por el ambiente natural y artificial en donde conviven los seres humanos.

No se cuenta aún con una institucionalidad legítima y eficaz, que nos aleje de la senda de una insostenibilidad que daña el patrimonio natural, deteriora la calidad de la vida de las personas y siembra condiciones para los conflictos sociales. Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos ha derivado en una total ineficacia de sus políticas, y ha significado, en las cuestiones ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero.

No existe en el mundo una autonomía ecológica: la contaminación no reconoce fronteras. La precaución es uno de los principios aceptados por gobiernos y entidades internacionales; proporciona una guía sobre cómo intervenir, cuando es necesario, de manera menos perjudicial y a su vez es una herramienta para definir las decisiones  que afectan  al cambio climático.  Asimismo, actúa sobre una línea que atraviesa diferentes disciplinas y hace foco sobre la calidad de vida de los ciudadanos presentes y futuros.

No se cuenta aún con una institucionalidad legítima y eficaz, que nos aleje de la senda de una insostenibilidad que daña el patrimonio natural, deteriora la calidad de la vida de las personas y siembra condiciones para los conflictos sociales. Muchas veces la falta de coordinación y de planificación de las acciones de los gobiernos ha derivado en una total ineficacia de sus políticas, y ha significado, en las cuestiones ambiente y de infraestructura, la necesidad de volver al principio, a cero.

Se debe entender que el diseño e implementación de una política ambiental se erige como una condicionante importante para lograr la equidad, el desarrollo económico e indiscutiblemente, el cuidado del ambiente. Dicha política ambiental deberá reunir características de estabilidad a través del tiempo; consistencia con el desempeño institucional y general; y de consideración de las capacidades de liderazgo público y privado, así como de las condiciones económicas, políticas y sociales municipales. Aún más, el éxito de la gestión ambiental deberá fundarse en una clara definición de objetivos y prioridades que, además debe ser congruentes con las necesidades reales de la sociedad.

La naturaleza necesita de políticas, iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país, pero aquí pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas. Es una decisión de toda la dirigencia renunciar a los problemas de fondo. Es hora de que todos  lo incluyamos en nuestra agenda.
Existe ausencia de políticas sustentables que traten  los problemas actuales; sólo se emparcha y de esta manera no se  avanza. El problema no son las leyes en sí sino cumplirlas. En muchos casos  son imposibles aplicarlas, o nadie las  controla.
Dedicatoria:
Quisiera dedicar este trabajo de investigación a mi madre, Maria Cristina Bosch, quien me ha apoyado desde que tengo conciencia y me ha acompañado en todos mis emprendimientos. -
Cristián Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).


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